Malaca, colección cultural

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Sí hay un lugar en Malasia que lo tiene todo, es Malaca. Esta ciudad en el estrecho del mismo nombre, tiene la mayor concentración cultural del país. Aquí la gente habla cantonés, hokkien, malayo, tamil, indonesio, inglés y hasta portugués. Con la diversidad de lenguas, también llega la variedad de comidas, costumbres y creencias. Es una comunidad muy orgullosa de su pasado, conocedora de sus enredadas raíces.

La historia de Malaca es compleja. Primero, fue un importante Sultanato de Singapur, después llegaron los portugueses que se quedaron un par de siglos. Tomaron el relevo los holandeses, que al cabo de mucho tiempo la cedieron a los británicos y durante la segunda guerra mundial fue invadida por Japón. Sólo en 1957, Malaca logró librarse de tanto inquilino y se hizo parte de Malasia.

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De alguna colonia

Ese agitado pasado ha dejado en la ciudad una herencia fascinante, con edificios y ruinas de tantas épocas e influencias que es difícil asociarla a un estilo en particular. Lo mismo se encuentra en cualquier calle una mezquita, un templo budista, una iglesia o igreja como dicen en Malayo y es que antes de la llegada de los portugueses esa palabra no existía aquí.

Hoy en día, la ciudad sufre otro tipo de invasión: el turismo y lo que eso acarrea. La gente hace colas inmensas para comprar todo lo que en Malaca se vende como “auténtico”, los must see, must eat, must try. El negocio florece y puesto que aquí se hablan los idiomas de China, llegan desde ese país miles de alegres turistas. Los servicios se adaptan al gusto y a la cartera del mayor cliente. La viajera pobre se tiene que buscar la vida.

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Hello Taxi

A pesar del alboroto que hay en el centro de la ciudad y del comercio atroz, se siente un aire especial que no tiene nada que ver con el calor, ni con la brisa de su contaminada costa. En esos muros porosos, entre los barandales de los puentes y las vigas apolilladas, se esconde el recuerdo de tantos inmigrantes llegados desde muchos rincones del planeta, que lograron de alguna manera adaptarse y amar este suelo.

La mayoría de las personas de origen chino que viven en Malaca hablan muy buen inglés, algunas fueron a colegios británicos, crecieron en el bilingüismo o trilingüismo y conocen bien las distintas tradiciones que conviven en la ciudad. En apariencia, hay un enorme respeto entre los grupos étnicos y el calendario está lleno de fiestas de cada religión. Pero, la tensión política dificulta la integración y los resentimientos salen a flote.

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Playita

Malasia no es un país modelo de inclusión, aquí el poder económico lo mantienen los malayos de origen chino y el mando político pertenece a los malayos musulmanes. El resto de las etnias tienen poca representación y el acceso a los beneficios sociales esta reservado a las personas de confesión musulmana. Existe una eterna discusión sobre quien llegó primero al territorio y no hay modo de ponerse de acuerdo.

Cada grupo, quiere tener el crédito total de lo bueno que pasa en el país, lo malo por lo general nadie se lo apropia. Es muy curioso que no vean que tienen en común el cariño por esa tierra, a la que llegaron sus antepasados. Aquí han convergido sueños y esperanzas de todas las latitudes y han hecho posible una sociedad con un potencial gigantesco. Sí se olvidarán de las distintas versiones históricas, tal vez podrían avanzar más fuertes y veloces, como una sociedad rica y unida.