En Marsella

Encuentros continentales

Zenaida Wheels

img_0034 Vieux Port, Marsella

A ella le gustaban sus ojos miel encendidos,
a él la imperfección de sus lunares bien puestos.
Ella se columpiaba en su pelo espeso de caracoles,
él memorizaba la curva de su nariz respingona.

Ella alucinaba con su imagen de leyenda sahariana,
y lo hacía estremecer con su acento clandestino.
A ella le impresionaba su laicismo resuelto y de batalla.
A él le intrigaba la ruta irregular que seguía ella.

Él se fascinaba con el color de sus pieles,
arenas de dos desiertos, aceitunas de dos olivos.
Mismo sol abrasador hasta los huesos,
misma infancia en tierra seca y piedras ardiendo.

Ella punteaba sus historias de libertad y pasión.
Él insistía en sus ideales paralelos,
ella prefería sus diferencias extremas
Pero no simulaban nada, no eran falsa amalgama.

Él venía del continente vecino, frontera con el mar,
ella del otro lado del océano, frontera con un muro.

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