Australia Occidental seductora y yo débil

Creo que el enamoramiento no suceda por casualidad, ni por culpa de la buena puntería de un querubín travieso. Estoy convencida de que decidimos cuando queremos enamorarnos, de quien o de que, ya sea como respuesta inconsciente a un estado emocional, o porque creemos que nos falta ese algo para mejorar. La perspectiva de vivir algo distinto, de llenar nuestros días de ilusión, nos hace que nos dejemos llevar por las emociones y nos auto convencemos de que esa nueva experiencia nos hará para siempre felices, o por lo menos por un rato.

Llegué a Australia con ganas de perder la cabeza, de decirle que si a todo. Aterricé ahí, lista para enamorarme, entregarme a esa belleza de la que todo mundo habla. Antes de poner un pie en ese inmenso territorio, ya sabía que el idilio duraría más tiempo del que yo tenía disponible o del que mi presupuesto pudiera aguantar, pero dicen que el amor todo lo puede y confié en la buena estrella austral que ahora me seguiría. No dudé que viviría una nueva etapa de aventuras, eso era justo lo que yo buscaba.

Point Walter 4
Point Walter

Después de tanto tiempo viajando sola por el Sudeste Asiático, durmiendo donde se podía, comiendo arroz en desayuno, comida y cena, moviéndome en transportes sin idea de cuándo llegaría a mi destino, con picaduras sobre las picaduras de mosquitos y arañas, la ropa oliendo a rancio y el pelo en estropajo. Comodidades las justas y cero caprichos. Llegar a un país ordenado, limpio, sin ambigüedades, ni imprevistos, fué como cambiar de dimensión y me programé para aceptar todo lo bueno del lugar.

Me emocionaban cosas tan banales como beber agua del grifo o comer un yogur sin azúcar, una rebanada de pan o un chorrito de  vino tinto. El crunch de la lechuga era el éxtasis y el olor del queso la euforia absoluta. Con toda la fascinación que me provoca Asia, con todo lo que me ha dado, era la hora de cambiar escenario. No me había dado cuenta de que echaba de menos las cosas del mundo occidental, hasta que las volví a tener. Con eso expliqué mis pasajes melancolicos, los adjudiqué al cansancio de una relación que ya no brilla.

Busselton Jetty

Igual que hacemos en las relaciones, de cualquier tipo. Cuando canjeamos un amor por otro , inventandonos  justificaciones baratas y de último minuto, porque tenemos prisa por movernos, dejar atrás eso que creemos obsoleto y abrir los brazos a una nueva vida, que fabricamos en nuestras cabecitas como prometedora y brillante. Imposible dejar ir la oportunidad, porque también se dice que ésta sólo sucede una vez.

No fué difícil engancharme a Australia Occidental. Sus paisajes son una caricia para la vista, una provocación para todos los sentidos. Su diversidad es tan amplia que nunca me aburriría, ni caeríamos en la monotonía. Así, totalmente deslumbrada, me dejé seducir, sorprender, aunque siempre consciente de que no todo serían perlas y que tarde o temprano mi fastidiosa yo, me diría que de nuevo había llegado la hora de partir. Pero, mientras tanto a gozar y a dar rienda suelta a la pasión.

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24 thoughts on “Australia Occidental seductora y yo débil

    1. Claro, nos engancha la ilusiòn que nos creamos sobre la persona, lugar o cosa y si encontramos defectos o puntos negativos, los metemos en un cajòn, mientras dura el periodo de embobamiento.

  1. Yo creo que es como ser capaz de leer un texto al que le faltan letras… y aunque no existan, ese embobamiento sin darnos cuenta es el que las acaba poniendo…

  2. Hola, justamente llevaba días queriendo preguntarte cómo era que viajabas y aquí lo cuentas.
    Totalmente de acuerdo que primero decidimos (a quien amar, a qué equipo animar…) no “consciente”… y luego si acaso razonamos para acompañar eso de una narrativa.
    Me gusta como escribes, tiene viveza.
    La 3ª foto, la de la bandera humana o alguien saltando con pértiga frente a mucho viento, me encanta. Oye, ¿vas con bici? ¿Es tuya la que hay?
    Un saludo

    1. Gracias por tu mensaje Daocida, en realidad viajo como voy pudiendo. Aunque si he hecho viajes en bici, ese no es mi transporte permanente. Si, la escultura de la mujer volando me parece también fantástica. La encontré por casualidad en una playa perdida de Perth . Saludos!

  3. el enamoramiento no tiene mas que eso, ni voluntario ni involuntario.Ocurre, y eso es lo maravilloso.Lo mejor, hacerlo de aquello q te llene, y de esto que describes..no me extraña

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