El selfie y la declaración de amor propio

¡Qué levante la mano quien no se ha hecho un selfie en la vida! A solas o en alegre compañía, auto fotografiarse parece ser lo más importante de un viaje, cualquier reunión o encuentro casual. Hay que grabar el momento y tener una prueba de que hemos sido y estado en tal o cual sitio. Por lo general, el fin es publicar la foto, para que nuestro circulo social se quede tranquilo sabiendo que nuestra vida tiene algún sentido y que somos seres interesantes, dinámicos y sobre todo normales.

Yo detestaba los selfies. Los veía como un desplaye de narcisismo ancho y absurdo. Las posturitas que hacen las personas para lograr la mejor toma, pueden ir de lo acrobático a lo ridículo y ya se ha sabido de algunos accidentes y muertes causadas por el ansia de lograr la foto mas espectacular. Aunque, parece que las contorsiones y el peligro de caer a un precipicio merecen la pena cuando el resultado es una fotografía campeona, esa que nos hará las estrellas del facebook por unos minutos.

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El indispensable palo

Viajando sola, me he dedicado a tomar fotos de personas, paisajes y animales. Tengo un archivo gigante de imágenes en las que no aparezco, pues ya me conozco bastante, por lo menos físicamente. Pero, hay situaciones precisas en mis andanzas, que quiero que se queden siempre conmigo y me las apropio tanto que hago un intento de selfie. Como no controlo la técnica, casi siempre sale la punta del pelo desparpajado o la esquina de un ojo, ni siquiera bien abierto.

Los teléfonos móviles, omnipotentes, son una herramienta clave. Es fácil manejarlos, pero creo que aun tengo un bloqueo con el tema. Me sigo sintiendo bastante tonta tomándome una foto y encima tener que sonreír a un teléfono. Ni hablar de repartir por las redes sociales semejantes imágenes de susto. Hacerse una foto, eligiendo el angulo ideal y adaptando la luz para destacar lo mejor de una, no es tan sencillo como parece.

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1,2,3 Smile

Por todas partes veo personas con el brazo estirado, sosteniendo un teléfono móvil que les apunta a la cara, sonríen con más o menos naturalidad, se ven guapas, contentas, conformes, proyectan seguridad y me parece que en ese momento se sienten a gusto consigo mismas. Lucen orgullosas y no tienen miedo o vergüenza en compartir esas imágenes con su mundo virtual. Entonces el selfie resulta de lo más válido. Creo que es una manera más de reconocernos y elogiarnos.

Tengo pocas auto-fotos en solitario, haciendo una búsqueda de ellas, me he dado cuenta de que todas llevan algo en común: el mar. Son imágenes submarinas o en superficie, donde aparezco de lo más feliz. Los ojos me brillan y no me preocupa si el pelo está en revolución o si las gorduras salen a flote. Pienso que los selfies sirven para auto confirmarnos, de que en ese momento somos todo lo que queremos ser y que estamos en un lugar que deseamos hacer nuestro. Con una imagen propia, intentamos grabar nuestras emociones y decir si a nuestro rostro, cuerpo y a lo que nos rodea.

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18 thoughts on “El selfie y la declaración de amor propio

      1. Entiendo… si, esa puede ser una razón de por qué lo hacemos. Sabes? En España es tradición bailar un vals durante una boda, yo odiaba que llegara ese momento, pero con los años le pillé el tranquillo y ahora me encanta… aunque eso sí, nunca se me ocurriría bailar al borde de un acantilado 😉

  1. Yo soy de las que apenas se hacen selfies. No termino de gustarme (quizás ese sea el motivo por el que no me gusta viajar sola, no hay nadie que me haga fotografías bonitas).

    Aunque es cierto que a veces ¿cómo evitas el sentimiento de “mira dónde estoy, cómo no tomarme un selfie”?

    Y sí, los mejores selfies son los que salimos casi sin posar, con el pelo al viento y la mejor sonrisa!

    1. La verdad yo tampoco me gusto en selfie y prefiero no compartirlos por pudor y porque si los llego a hacer es por quedarme con el recuerdo. También creo que a pocas personas les podría interesar lo que hago día a día. Y no hay que abusar de nuestros arranques auto publicitarios; )

  2. Me gustó tu entrada, pero debo decir que aún quedamos algunos bichos raros en el mundo. Alzo la mano por aquellos que nunca nos hemos hecho una autofoto (lo siento, odio los anglicismos) porque no necesito mostrar mis andanzas en redes sociales que no tengo fuera de las que se hacen cara a cara, ni verme a mí mismo fuera de un espejo.

    Pero sí, los que no son bichos mutantes necesitan ese reconocimiento, mostrar que estuvieron allí y mostrar su felicidad al estarlo. Es algo muy humano, hacer saber a los otros que existimos en los que sentimos son nuestros mejores momentos. Sean muchos o sean pocos, alguna vez tienen que ser.

    Un saludo desde algún lugar bajo la lluvia.

    1. Totalmente de acuerdo contigo. Pocas personas se salvan de la necesidad de demostrar. Ya sea con auto retratos, con frases super editadas o con publicaciones de blogs (como lo hacemos aquí ) pretendemos decirle al mundo que existimos. De alguna manera buscamos reconocimiento. Saludos desde un lugar donde no ha llovido en semanas!

  3. Totalmente identificada con tu narración. No sé si porque no domino la técnica o porque no me gusta como me veo, pero prefiero tomar fotos a las cosas hermosas que me ofrece el sitio donde estoy. Sí, claro que tengo un selfie stick, pero más bien lo uso cuando estoy con mi esposo o en grupo, para dejar constancia de que estuvimos allí. Como dices tú, apropiarnosdel lugar.

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