Navegando por el río Nam Ou en Laos – Parte 2

Barco del FBI en el río Nam Ou
Barco del FBI en el río Nam Ou

Cada día desde Nong Khiaw, salen dos barcos curso arriba sobre el río Nam Ou. Son embarcaciones muy sencillas, hechas de madera y con un pequeño motor lo suficientemente potente para avanzar contra la corriente de este caudal del norte de Laos.

Muy temprano, junto al muelle se amontona la gente con morrales, bultos y cartones llenos de víveres, van a otras aldeas del río para hacer alguna compra, vender sus cosechas o visitar a los parientes. El barco es el único medio de transporte que conecta a los pueblos del Nam Ou, pero eso cambiará cuando los 7 embalses en construcción estén terminados y se abran nuevos caminos.

Construcción de embalse sobre el Nam Ou
Construcción de embalse sobre el Nam Ou

Con los embalses y los nuevos caminos, vendrán los coches, los camiones, las motos y también el ruido y la contaminación. Tal vez, vengan las grandes tiendas o hasta centros comerciales, cines y hoteles de muchas estrellas. Pero ¿quién se acercará por acá? cuando este lugar se convierta en un río sin vida, sin peces, ni pescadores. ¿Quién vendrá a ver las aldeas abandonadas y las parcelas muertas?

El motor de nuestro barco hace esfuerzos por encima de su capacidad para movernos a través de los remolinos, la corriente se acelera hasta hacer burbujas de color café. Por momentos tengo la impresión de que navegamos de lado, la proa no mantiene su línea recta y la popa apunta hacía la orilla. Chorros de agua nos caen en la cara y en la ropa, cuando sucede la primera nos hace gracia, pero al tercer remojo una va buscando como alejarse de las olas.

Navegando sobre el Nam Ou
Casi rápidos. Río Nam Ou, Laos

Eso sí, el paisaje no aburre, todo lo contrario, no importa hacía donde se mire, la belleza del lugar es superior. Hay árboles inmensos, nubes flotando bajo, montañas que se entrelazan y que detrás de ellas esconden otros picos, los encuentro a medida que el barco se mueve. A cada metro que recorremos descubro un nuevo secreto del río.

El barco hace su primera parada, en un sitio donde no hay muelle, ni nada donde poner el pie fuera del agua, no hay casas a la vista, ni siquiera un sendero que entre en la espesa vegetación. Ahí bajamos a estirar las piernas, llevamos dos horas de recorrido, viajando sobre unos tablones de madera y ningún espacio para movernos. Veo como un par de mujeres descargan algunos bultos y se los amarran a la espalda, una de ellas saca un machete de su morral y empieza a abrirse paso entre la selva, la otra mujer avanza con un poco más de dificultad, la carga que lleva encima la hace hundirse en la arena, pero ella no pierde la cadencia, ni la postura.

Llegando a casa
Llegando a casa. Nam Ou, Laos.

En la siguiente parada, sube una pareja muy joven con dos niños y una niña, además llevan una cría de cerdo que chilla todo el camino. Uno de los niños no deja de verme, sonríe y se esconde bajo el delantal de su madre, ésta le dice algo al oído y le acaricia el pelo. De alguna manera nos comunicamos y entiendo que la familia se dirige a la choza de un curandero, el puerquito llorón será la paga por los servicios de sanación.

Llegamos al final del viaje, la aldea de Muang Ngoi Neua, donde hace dos años se instaló la energía eléctrica y desde entonces se ha convertido en una especie de capital del río. La aldea tiene dos calles paralelas al Nam Ou, algunos restaurantes y casas de huéspedes. También hay un colegio e instituto, una enfermería, un templo budista y hasta un campo de futbol.

Muang Ngoi Neua
Muang Ngoi Neua, Laos

Paso la primera noche en una cabaña con vistas al río, pero mi lado romántico se congela en cuanto desaparece el sol, ahí hace un frio alpino y en ese momento no me siento de humor invernal. Al día siguiente me busco otra habitación con mejores paredes y privilegio de doble manta.

Dedico mis horas a caminar de aldea en aldea, atravieso arroyos y campos de arroz, paso junto a caseríos que a simple vista parecen abandonados, pero al acercarme veo que algo se cocina sobre el fuego y algunas gallinas cacarean incomodadas por mi presencia.

Campos de arroz esperando la nueva temporada
Campos de arroz esperando la nueva temporada. Muang Ngoi Neua, Laos

Cuando el día está en su punto más cálido y yo en mi momento más chapoteadero, me meto al río y me dedico a mover arena dorada con los pies, clasifico piedritas opacas y negras. Nunca estoy sola, las niñas y los niños del pueblo tienen como costumbre darse un baño al salir de clases. No aparentan timidez, quieren hablar el inglés aprendido con forasteras como yo y ríen a carcajadas cuando intento pronunciar sus nombres.

Bañista. Muang Ngoi Neua, Laos.
Amiga bañista. Muang Ngoi Neua, Laos.

Al caer la tarde, las mujeres se instalan en las calles con mesas y fogones. Venden varios tipos de sopas, cestos de arroz al vapor, brochetas, mazorcas de maíz asadas y algunos roedores a la plancha. Afuera está todo el pueblo, van y vienen con sus negocios, sus noticias, sus emociones del día. Tienen la fé puesta en el turismo de aventuras, el eco turismo, el trekking  y todos estos conceptos nuevos que han llegado al Nam Ou, abriendo una posibilidad económica más a sus habitantes.

La gente no habla de los embalses, cuando les pregunto lo que opinan sobre ellos, la expresión de sus caras cambia, sus respuestas están llenas de incertidumbre y miedo.  No tienen muy cierto cual será el beneficio de las presas, tienen poca información, se contradicen en una sola frase. Nadie les ha explicado por qué se han invertido millones de dólares en entorpecer el flujo del río y  toda la vida que de este depende.

Los usos de un machete. Muang Ngoi Neua, Laos.
Los usos de un machete. Muang Ngoi Neua, Laos
Los pueblos alrededor de  de Muang Ngoi Neua
Los pueblos alrededor de de Muang Ngoi Neua
Sopa de Bambu y cesto de arroz
Sopa de Bambu y cesto de arroz
Reparando el puente
Reparando el puente
Nam Ou, Laos
Nam Ou, Laos
Nuestro barco.  Nam Ou, Laos.
Nuestro barco. Nam Ou, Laos.
Preparando la cena. Muang Ngoi Neua, Laos
Preparando la cena. Muang Ngoi Neua, Laos
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2 thoughts on “Navegando por el río Nam Ou en Laos – Parte 2

  1. Qué tristeza me da enterarme lo de las represas sobre el río. Qué pasará con toda esa gente? de qué van a vivir? Ese fue el pueblo que más me gustó de Laos, y uno de los que más disfruté del Sudeste Asiático. Cuando lo conocí aún no había llegado la electricidad. Ojalá tantos cambios repentinos beneficien a la gente del lugar… pero me cuesta un poco creérmelo. Saludos!

    1. La verdad, no se de fechas limites, ni a partir de que momento se empezara a desalojar a los habitantes de los pueblos del Nam Ou, pero por lo que vi no tardara mucho en que el “progreso” alcance estos lugares

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