Fin del silencio ¿En qué nos quedamos?

Kawena y su cocina. Pueblo Khamu, norte de Laos
Kawena y su cocina. Pueblo Khamu, norte de Laos

Desde que empezó el año he publicado poca cosa aquí. Hasta he tenido que reactivar mi cuenta en wordpress, se me olvidaron todas las claves de acceso a la vida “normal”. Ahora toca aprender de nuevo como funciona esta maravillosa herramienta que me permite comunicar mejor que en persona y darle una vuelta más a lo que voy encontrando por el camino.

Llevo días, semanas, meses diciéndome que es hora de acabar con este silencio, pero han sobrado los pretextos para no enfrentarme a la marea de emociones acumuladas y aún por desgranar. Para publicar un texto más o menos comprensible debo primero desenredar la maraña, elegir lo relevante y conseguir un teclado ajeno. En mi mochila no hay ni computadora ni teléfono moderno, ni ningún aparato que deje huella y me haga visible desde cualquier rincón del mundo.

No he callado del todo, sigo hablando conmigo misma, que ya es bastante. La inspiración sigue ahí, se reactiva cada vez que pongo un pié afuera, se apaga cuando me dejo llevar por el miedo, la pereza o la apatía. Los cuadernos de notas se han multiplicado con garabatos veloces, letras deformadas por el movimiento de los autobuses y una colección infinita de trozos de papel con otros alfabetos, nombres de personas inolvidables, billetes de transporte hacía pueblos perdidos y direcciones de lugares a los que no volveré.

He empezado a escribir con la mano izquierda para darle a tregua a la derecha, he cambiado el cuaderno por el bloc de notas, el bolígrafo de punta fina por el lápiz de toda la vida. No hay por donde coger mis apuntes, son un mazacote de palabras a las no siempre encuentro sentido, hay mucha tarea de interpretación y memoria. Se me cruzan fechas, sitios y encuentros.

Ahora me enfrento a esas notas, con valor y sin dudas, debo exprimirlas y darles mejor forma sin cambiarlas. Tengo que aceptarlas y hacerlas más mías, como míos han sido estos días, semanas, meses de silencio, de viaje intenso e interno que no puedo parar.

Hora del baño, Río Nam Ou, Norte de Laos
Hora del baño, Río Nam Ou, Norte de Laos
Haciendo escobas. Nong Khiaw, Laos
Haciendo escobas. Nong Khiaw, Laos
Sobre las aguas desde Luang Prabang hasta Muang-La
Sobre las aguas desde Luang Prabang hasta Muang-La
Navegando sobre el río Nam Ou, Laos
Navegando sobre el río Nam Ou, Laos
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4 thoughts on “Fin del silencio ¿En qué nos quedamos?

  1. Ahora se trata de revivir los momentos pasados, relentizar los buenos y pasar a todo gas por los malos. Aquí estaremos, a un lado de tu trazada imaginándonos tus emocionantes viajes.

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